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viernes, 29 de junio de 2012


Cuando el mercurio no baja de los 30 ºC solo hay un par de opciones. La primera es sucumbir y dejar que el calor se apodere de nuestro estado de ánimo… no. Vamos a por la segunda. La segunda opción consiste en sobrevivir de la mejor manera de las posibles, y, en cuanto a lo que concierne a esta sección del blog, nosotros nos encargamos de la bebida, como se suele decir.

El verano es difícil en cuanto a vinos se refiere. Es una época en la que lo más sencillo, económico y refrescante es la cerveza. Y si a eso le añadimos además el cómo está el asunto en nuestro país mejor nos olvidamos de gastar nada más allá de la cervecita. Pues visto este panorama no muy esperanzador vamos a intentar darle alegría al asunto.

El verano, además de caluroso, es la época perfecta para cenas y celebraciones al aire libre, y no existe nada mejor para este tipo de ocasiones especiales que el vino. ¿Qué vino? Muy fácil. Champagne o cava. Si la ocasión lo merece yo me decantaría por el champagne, sin en absoluto desmerecer al cava, pero esa es otra discusión. Un consejo personal es que no nos decantemos por marcas excesivamente comerciales, por ejemplo, Moet. Está bien, es decente, pero se aleja demasiado de lo que debe ser un champagne, que no precisamente debe ser más caro. Antes de elegir Moet yo me decantaría por un cava como es el Gramona Imperial Gran Reserva, una combinación fabulosa de Chardonnay, Macabeo y Xarelo, que ronda los 15 euros, y es sin duda un cava que supera con creces al Moet Chandon que podéis encontrar en cualquier lugar. Si la ocasión nos permite invertir un poco más pues un Gramona III Lustros, uvas Xarelo y Macabeo,unos 23 euros la botella, soberbio, nada que envidiar a champagnes de gama media. Si preferimos optar por un Champagne yo personalmente lo tengo claro. Rondando los 30 o 40 euros, un Piper Heidsieck Vintage (Chardonnay y Pinot Noir) es lo mejor que he probado en ese rango de precio, tiene una entrada muy golosa, acidez fina, la justa, con una sensación cremosa sin perder cuerpo en absoluto y con un gusto final a cítricos. Y si queréis sorprender un Piper Heidsieck Rosé Sauvage es un champagne rosado increíble, de unos 20 euros, muy refrescante y encantador para esta época.

Finalmente, si queréis sorprender en el postre a alguien os recomiendo el vino Vi de Gel Gerwurztraminer, de la bodega Gramona de nuevo. Un vino de hielo al estilo alemán, con mucho mérito en la elaboración ya que en España no hiela, dando como resultado un vino dulce, muy concentrado en fruta, muy armónico y fácil de degustar, ideal para tomarlo a unos 6 grados, rondando los 15 euros.

¡Espero que lo disfrutéis! ¡A vuestra salud!

JPP

domingo, 13 de noviembre de 2011

Cómo catalogar a vinos y personas

De nuevo nos vemos por aquí. 
En esta nueva colaboración con Quien te cocina vamos a hablar de personalidad y vino, o cómo catalogar a vinos y personas. 
La sabiduría popular nos dicta que los prejuicios no son “bien”. Pues bien, aquí estamos para desterrar esa idea de nuestra cabeza y aprender a que los prejuicios en el mundo de vino no solamente son “bien”, si no que en la mayoría de los casos aciertas. 
Pues bien, yendo al grano les diré que el Departamento de Agricultura de Tejas (sí, existe) hace un informe anual donde recopilan tipos de personalidad en relación con sus gustos en materia de vinos. 
Dicho esto, a continuación, el abajo firmante se limita a hacer un breve resumen de ese compendio “psicovinícola” para animarles a buscar su tipo de uva y aprender a cogerle gusto.




·         El exceso
  • Cavernet Sauvignon es la variedad tinta más extendida en el mundo. Su patria espiritual es Burdeos, en Francia. Y desde allí conquistó California, Australia y, también, la piel de toro. Aromas intensos y vegetales. Responsable de vinos míticos y también de grandes decepciones.
          Es el hoy, el presente, la uva de moda, de cartel, la de portada, aplauso y figura.

·         El pasado
  • Tempranillo es la variedad española por excelencia. No sólo tiene aromas a frutos rojos maduros y regaliz. También a nosotros mismos, a nuestro ayeres, a historias de vendimias, olvido y manos gastadas por el trabajo.
          Hablar de tempranillo es hablar de nuestras propias raíces. Del pasado. 
          Del más es más y el peso del tiempo. Ese que no vuelve.

·         “La elegancia”
  • Pinot Noir. Variedad originaria de Borgoña y exportada inútilmente a casi todo el planeta. El sueño de todo aficionado a los caldos, el Everest del viticultor. La cepa más difícil, más inadaptable, más caprichosa y más sensual.
          Ninguna variedad puede competir con ella, es la majestad de las cepas. 
          Porque es dulce y auténtica y compleja y sutil. Por tantas cosas…

·         “La pasión”
  • Syrah. Ay, Syrah. Variedad autóctona del Ródano. Siempre envuelta en misterio y dudas sobre su origen, ha nacido para el Mediterráneo porque gusta del calor y los atardeceres soleados, esos que a veces olvidamos.
           Enfrentarse a Syrah es hacerlo a la vida. A la vida sin filtros, sin engaños, 
           excusas ni falsas promesas. Syrah no deja indiferente, es de verdad.

·         “La dulzura
  • Pedro Ximénez es la variedad de uva blanca más típica de Andalucía. Necesita del sol como nosotros el ruido y gracias a él produce excelentes caldos generosos secos y dulces. Majestuoso ámbar, tostados, caobas, barnices y el sabor de las cosas sin prisa. Del vivir lento. ¿Merece la pena otro?
·         “El Estar”
  • Merlot. Fácil, con Merlot todo es fácil porque es agradecida. Es un varietal ágil y adaptable, escucha al clima y entiende el suelo y siempre, de alguna manera, llega hasta la copa. Hasta sus labios.
          En tauromaquia, en la forma de citar está la verdad o la mentira. 
          En la viña, como en la vida, todo es saber colocarse, y Merlot siempre está. 
          A veces denostada, a veces soñada, Merlot mira al tendido y sonríe, soñando 
          pañuelos  nevados al viento.

·         “El extranjero”
  • Chardonnay es una de las variedades foráneas más cultivadas en España y la reina de las variedades blancas. Su casa es Borgoña, como la Pinot Noir o eso que llamamos la tipicidad en los vinos. Pocas varietales reflejan como ella el terroir, el respeto a ti mismo, a tu origen y tus raíces.

Leído este resumen solo nos quedan tres opciones. La primera es pensar “¿cómo les vamos a hacer caso a estos si usan sombrero de cowboy, botas y escuchan country?”, la segunda consiste en elegir una de las anteriores mentadas y comenzar por ella. La tercera, y la que un servidor recomienda, es leer lo anterior, dejar un comentario positivo en el blog y proceder a descorchar y a disfrutar todas y cada una de las variedades anteriormente citadas, eso sí, con mesura, sabiendo que ahí arriba se encuentran todos los vinos, los vinos que nos harán soñar, vinos para recordar qué genial fue el día que lo probamos, vinos para olvidar, vinos para sorprender, vinos para ayudarnos, para acompañarnos…pero sobre todo para disfrutarlos. 

¡Brindo por ello a su salud!

Juan Pablo Pastor

martes, 4 de octubre de 2011

¡A vuestra salud!



Con esta entrada nos adentramos en una nueva temática en "Quién te cocina como yo", el vino, el complemento ideal y necesario para cualquier comida.
Exploraremos el mundo del vino, os animaremos a probar nuevas cosas, nuevas combinaciones, curiosidades...en definitiva, conocer un poco más ese detalle que puede convertir nuestro menú de lujo en una experiencia inolvidable.
He probado muchos vinos, experimentado muchas sensaciones, dependiendo de la uva, la procedencia, las barricas, finos matices...pero sin duda, aquello que se graba en nuestro paladar, lo que de verdad importa, es si nos gusta o no. Por ello no profundizaremos en si nuestro vino huele a humo o si se aprecian detalles de sudor de cabalgadura de zar ruso. No. Iremos a lo práctico, a probar y a volver a probar, a disfrutar de un buen vino y de una mejor compañía, porque sin duda, el mejor vino es aquel que se comparte. Encontrar ese vino que nos diga algo, ese vino que, por un instante, siembre poesía en nuestros corazones.
Descubriremos cómo no es descabellado casar un blanco con una gran carne, como el champagne marina con todo, sin olvidarnos que en esto, como en todo en la vida, la calidad no tiene que estar reñida ni mucho menos con el precio.
Nos sumergiremos en un mundo repleto de experiencias, cultura, que el vino es cultura en nuestro país.
El vino es compañía, es sabor, es salud. Es el acompañante de baile ideal de una buena comida. Merecido en la victoria y necesario en la derrota, recordando siempre que una comida sin vino es como la amistad entre hombre y mujer... demasiado inocente.
Lo dicho, a vuestra salud!!

JPP